Llevas una pequeña parada de comida en la que atiendes a ositos hambrientos y sedientos. Los primeros niveles son muy sencillos, pero tranquilo, que ya tendrás tiempo de estresarte más adelante.
Aprende paso a paso a confeccionar un osito de peluche para que te haga compañía por las noches. Cuesta un poquito, pero el esfuerzo bien vale la pena.
Un oso muy goloso quiere llegar hasta la miel, pero por lo visto las abejas no están dispuestas a que les quiten lo que es suyo. ¿Le echas una mano al grandullón hambriento?
Lleva a los regordetes oseznos hasta el barreño. Los jovenzuelos se han perdido y, lógicamente, necesitan el cuidado de una mamá oso. La facilidad de unos niveles contrasta con la dificultad de otros.